Esos Zapatos Escondían La Prueba de Su Inocencia

CAPÍTULO 1 - Las zapatillas blancas
Lorena cruzó el patio bajo la mirada silenciosa de las demás reclusas.
Era alta, fuerte y llevaba años controlando aquel lugar mediante amenazas. Nadie se negaba a darle lo que pedía.
Hasta que encontró a Elena Ruiz.
Elena, de veintiséis años, estaba apoyada contra la valla. Llevaba seis meses en prisión por robar dos millones de euros de una fundación dedicada a ayudar a viudas sin hogar.
Ella había sido la directora financiera.
Todas las pruebas parecían señalarla.
Su firma aparecía en las transferencias. El dinero había pasado por una cuenta abierta con su identificación. Incluso su prometido, Marcos Vidal, testificó contra ella.
"¡Quítate esas zapatillas! Ahora mismo", ordenó Lorena.
Elena sostuvo su mirada.
"No."
Lorena agarró el cuello de su uniforme y la empujó contra la valla.
"¡Quítatelas! ¡O te arrepentirás!"
Los guardias observaban desde lejos sin intervenir.
Elena comprendió que aquello no era un simple robo. Lorena había recibido instrucciones.
Las zapatillas blancas habían llegado tres días antes como parte de un paquete autorizado. Su madre, Carmen, las había enviado con una nota:
Camina con la cabeza alta. La verdad siempre encuentra una puerta.
Durante el forcejeo, una parte de la suela se abrió.
Un diminuto objeto negro cayó sobre la tierra.
Elena lo cubrió rápidamente con el pie.
Rosa, una reclusa de cincuenta y nueve años que trabajaba en la biblioteca, vio lo ocurrido. Se acercó y fingió sufrir un desmayo para distraer a los guardias.
Elena recogió el objeto.
Era una tarjeta de memoria.
Lorena la vio esconderla.
Su expresión cambió de ira a miedo.
"Escúchame", susurró. "No sé qué contiene, pero un hombre pagó para que desapareciera."
"¿Qué hombre?"
Lorena miró hacia la torre de vigilancia.
"El mismo que te visitaba cada semana antes de testificar que eras una ladrona: tu prometido."









