Volví A Encontrar A Mi Esposa Perdida
Capitulo 3: La niña que le ocultaron
Alejandro sintio un golpe seco en el alma.
Su hija estaba viva. Habia vivido tres años respirando en alguna parte del mundo mientras el la daba por muerta. Y ahora, despues de todo ese tiempo, Claire le decia que la niña estaba grave.
"¿Donde esta?", pregunto, con la voz rota.
Claire tardo unos segundos en responder. No porque quisiera lastimarlo, sino porque todavia no sabia si podia confiar en el. Durante tres años habia protegido sola a aquella niña. Durante tres años habia trabajado dobles turnos, limpiado habitaciones, lavado pasillos y comido a escondidas para que su hija pudiera tomar medicinas. Habia aprendido a sobrevivir sin esperar nada de nadie.
"En una clinica al otro lado de la ciudad", dijo por fin. "Se llama Lucía."
Alejandro cerro los ojos al escuchar el nombre. Ellos habian elegido ese nombre juntos, muchos meses antes de que todo se derrumbara.
"Quiero verla."
Claire lo miro con dureza.
"Valeria y tu madre me amenazaron. Me dijeron que si me acercaba a ti, me quitarian a mi hija. Me hicieron firmar papeles. Me dijeron que yo no tenia pruebas de nada."
Alejandro alzo la vista, herido.
"Ya no volveran a tocarte."
Claire estuvo a punto de contestar, pero algo en la cara de el la detuvo. No vio al hombre arrogante de los eventos ni al heredero obediente de su madre. Vio a un padre.
Fueron juntos a la clinica.
Lucía dormia cuando entraron. Era una niña pequeña, delgada, con el cabello oscuro de Claire y los ojos de Alejandro, esos mismos ojos profundos que ahora se llenaron de lagrimas. Tenia una pulsera medica en la muñeca y un osito muy gastado junto a la almohada.
Alejandro se acerco a la cama como si estuviera frente a un milagro.
"No puede ser...", murmuro.
Claire observo en silencio. No habia preparado ese momento mil veces en su cabeza. Lo habia evitado, por miedo, por rabia, por orgullo, por dolor. Y sin embargo, cuando vio a Alejandro tocar con la punta de los dedos la mano de Lucía, supo que aquella niña siempre habia merecido a su padre.
"¿Que tiene?", pregunto el.
"Una enfermedad cardiaca", respondio Claire. "Necesita una cirugia cara. Yo estaba ahorrando. Por eso trabajo aqui."
Alejandro se cubrio la boca con la mano. Sintio verguenza de cada noche en que cenó tranquilo creyendo que su vida seguia igual, mientras su esposa cargaba sola con aquello.
Lucía abrio lentamente los ojos. Miro primero a su madre. Luego a Alejandro.
"¿Mami?", dijo con sueño.
Claire acaricio su cabello.
"Aqui estoy, mi amor."
La niña giró otra vez la cabeza hacia Alejandro.
"¿Quien es el?"
El aire se quedo suspendido.
Claire no supo que decir.
Pero Alejandro se arrodillo junto a la cama y, con los ojos llenos de lagrimas, respondió:
"Soy un hombre que debio llegar hace mucho tiempo."
Lucía lo observó con la seriedad desconcertante que tienen algunos niños enfermos. Luego sonrio apenas.
"Te pareces a mi", dijo.
Alejandro solto una risa quebrada y empezo a llorar.
Detras de la puerta, alguien estaba mirando.
Valeria.
Y en su rostro ya no habia celos. Habia miedo.
Porque entendio que si Alejandro descubria toda la verdad, no solo la perderia a ella.
Tambien perderia a su madre.









