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Siete balas revelaron a su hija perdida

CAPÍTULO 3 - Una hija no se recupera en un día

Gabriel solicitó una prueba de ADN independiente.

Beatriz llegó al campo de tiro antes de que pudieran marcharse.

Era una mujer elegante de cincuenta y dos años, conocida por administrar las cuentas de la academia.

Al ver a Lucía, su serenidad desapareció.

"¿Qué hace ella aquí?"

Gabriel levantó la placa militar de Ana.

"Eso quiero preguntarte."

Beatriz afirmó que Carmen había robado a la niña. Aseguró que Ana había pedido una adopción privada y que Gabriel estaba siendo víctima de una estafadora.

Lucía dio un paso atrás.

"No quiero su dinero."

"Entonces, ¿qué quieres?", preguntó Beatriz.

"Saber por qué crecí sin mi padre."

Gabriel llevó a Lucía a cenar mientras esperaban el resultado. La conversación fue difícil.

Él quería conocerlo todo: sus primeros pasos, sus cumpleaños, la escuela y la mujer que la había criado.

Lucía protegía cada recuerdo de Carmen.

"No hable de ella como si me hubiera robado", advirtió. "Fue mi madre en todos los momentos que usted no pudo estar."

Gabriel aceptó la verdad.

"No intentaré ocupar su lugar."

"¿Entonces qué lugar quiere?"

"El que tú decidas darme."

La respuesta suavizó algo dentro de Lucía.

El resultado llegó al día siguiente.

La probabilidad de paternidad era superior al 99,99 por ciento.

Gabriel sostuvo el documento con manos temblorosas.

"Hola, hija."

Lucía quiso contestar, pero las palabras no salieron.

Gabriel no la abrazó hasta que ella dio el primer paso.

Ambos lloraron en silencio.

Aquella misma tarde, Beatriz presentó una denuncia. Acusó a Carmen de haber falsificado el nacimiento de Lucía y afirmó que la joven buscaba apoderarse de la academia.

También solicitó bloquear cualquier reconocimiento legal de paternidad.

Pero el general Rojas había comenzado su propia investigación.

Los registros del hospital mostraban que Beatriz había autorizado el traslado de una recién nacida sana pocas horas después de la muerte de Ana.

Además, había recibido una gran suma de dinero del abogado responsable del patrimonio de Gabriel.

Lucía no solo era su hija.

Era la heredera legítima de la mitad de la academia.

Beatriz no la había apartado únicamente por celos: había construido su matrimonio sobre la desaparición de una heredera.

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