Su Madre Quería Robarle a Su Bebé

CAPÍTULO 1 - El grito en la habitación
Mateo escuchó el grito antes de llegar al segundo piso.
Soltó las llaves y corrió hacia la habitación de su hija.
Cuando abrió la puerta, su mundo se detuvo.
Su madre, Beatriz, sujetaba a Lucía por el cabello y la mantenía inclinada contra la cuna. Lucía lloraba, intentando protegerse sin golpear a la mujer.
Sofía, de cuatro meses, gritaba aterrorizada.
"¡Vas a pagar por esto!", rugió Beatriz junto al oído de Lucía.
Mateo se abalanzó sobre ellas. Agarró a su madre por los hombros, la apartó de Lucía y la empujó lejos de la cuna.
"¡No vuelvas a tocarla!"
Beatriz chocó contra la pared y lo miró con incredulidad.
"¿Estás defendiéndola después de lo que hizo?"
Mateo levantó a Lucía. Tenía el rostro mojado de lágrimas y varios mechones arrancados alrededor de la frente.
"¿Qué está pasando?"
Lucía miró a Sofía.
"Encontré documentos escondidos en el escritorio de tu madre."
Beatriz intentó arrebatárselos, pero Mateo se interpuso.
Dentro de la carpeta había una solicitud de tutela de emergencia. Declaraba que Lucía era mentalmente inestable, violenta e incapaz de cuidar a su hija.
La firma de Lucía aparecía al final.
"Yo nunca firmé esto", dijo ella.
Beatriz recuperó la calma.
"Lucía necesita ayuda. He intentado protegerte a ti y a la niña."
Durante meses, Beatriz había dicho que Lucía sufría depresión posparto. Mateo creyó que los cambios de humor, el cansancio y los olvidos eran síntomas de su enfermedad.
Ahora comprendía que nunca había escuchado la versión de su esposa.
Lucía abrió la mano.
En su palma había una pequeña botella de pastillas.
"Las encontré junto al té que tu madre prepara para mí cada noche."
Mateo leyó la etiqueta.
No eran vitaminas.
Eran sedantes recetados a nombre de Beatriz.









