Su Madre Quería Robarle a Su Bebé
CAPÍTULO 2 - La madre que nadie creyó
Mateo llevó a Lucía y a Sofía a una clínica privada.
Las pruebas confirmaron que Lucía había estado recibiendo pequeñas dosis de sedantes durante varias semanas. Eso explicaba sus mareos, su confusión y las ocasiones en que se quedó dormida mientras alimentaba a la bebé.
"Pensé que me estaba volviendo loca", confesó Lucía.
Mateo bajó la cabeza.
"Yo también pensé que estabas enferma."
"Porque era más fácil creerle a tu madre."
Las palabras dolieron porque eran ciertas.
Beatriz se había mudado con ellos después del nacimiento de Sofía. Al principio, parecía una abuela preocupada. Cocinaba, lavaba la ropa y se ofrecía a cuidar a la niña para que Lucía descansara.
Después comenzó a controlar todo.
Canceló visitas con la familia de Lucía. Informó al pediatra que la joven madre tenía episodios de confusión. Cada vez que Lucía protestaba, Beatriz repetía que sus emociones demostraban que no estaba bien.
Mateo pasaba largas horas trabajando.
Cuando regresaba, encontraba a su madre tranquila y a Lucía llorando.
"Te pedí que no me dejaras sola con ella", recordó Lucía. "Pero dijiste que debía agradecer su ayuda."
Mateo sintió vergüenza.
Esa tarde llegó Rosa, la mujer que había trabajado para la familia durante veinte años. A sus cincuenta y ocho años, conocía a Beatriz mejor que nadie.
Traía una memoria externa.
"La señora Beatriz me ordenó borrar las grabaciones de las cámaras", explicó. "No lo hice."
Los videos mostraban a Beatriz entrando en la cocina por las noches y triturando pastillas sobre la taza de Lucía.
Otra grabación la mostraba hablando con un abogado.
"Cuando la declaren incapaz, Mateo conservará a la niña y yo controlaré el fideicomiso."
Sofía había heredado acciones de su abuelo. Hasta que cumpliera dieciocho años, su tutor legal controlaría esa fortuna.
Lucía miró a Mateo.
"No solo quería quitarme a mi hija."
Rosa reprodujo el resto de la conversación.
Beatriz también planeaba declarar a Mateo emocionalmente incompetente y controlar todo en su nombre.









