Su Madre Quería Robarle a Su Bebé
CAPÍTULO 3 - La mujer que guardó las pruebas
Mateo escuchó la grabación tres veces.
Su madre no solo había atacado a Lucía. Había construido un plan para controlar a su hijo, a su nieta y la herencia familiar.
Rosa se sentó junto a Lucía.
"Debí hablar antes", dijo. "Vi cómo Beatriz te aislaba, pero tenía miedo de perder mi trabajo."
Lucía tomó su mano.
"Hoy hablaste."
Rosa explicó que Beatriz había controlado a Mateo desde que su padre murió. Elegía a sus amigos, revisaba sus cuentas y alejaba a cualquier mujer que pudiera convertirse en una prioridad mayor que ella.
Cuando Mateo conoció a Lucía, Beatriz fingió aceptarla.
Todo cambió con el nacimiento de Sofía.
"Tu madre no quería compartirte", dijo Lucía. "Ni siquiera con tu hija."
Mateo regresó a la casa acompañado de su abogado. Beatriz los esperaba en la sala, impecablemente vestida.
"Lucía te ha manipulado", afirmó. "Esa mujer quiere quedarse con tu dinero."
Mateo colocó la solicitud de tutela sobre la mesa.
"Falsificaste su firma."
"Lo hice por Sofía."
"También me declaraste incompetente."
Beatriz guardó silencio.
Su abogado abrió la caja fuerte del estudio. Dentro encontraron informes médicos alterados, cartas que Lucía había enviado a Mateo y copias de mensajes eliminados de su teléfono.
Beatriz había bloqueado todas las comunicaciones que podían revelar la verdad.
También encontraron un segundo testamento, firmado meses antes de la muerte del padre de Mateo. El documento nombraba a Rosa como supervisora independiente del fideicomiso de Sofía.
Beatriz había ocultado esa página.
Rosa no era una simple empleada.
El abuelo de Sofía había confiado en ella para proteger a la niña si la familia intentaba utilizar su herencia.
Beatriz miró a Rosa con odio.
"Después de todo lo que hice por ti, ¿vas a traicionarme?"
Rosa se puso de pie.
"Servir a una familia no significa ayudarla a destruir a una madre."
Mateo llamó a la policía.
Lucía observó cómo los agentes entraban, pero no sintió alivio.
Miró a su esposo.
"Tu madre me hizo daño", dijo. "Pero tú fuiste quien decidió no creerme."









