La Niña Del Ataúd Blanco
Capítulo 4 - La otra hija
Sofía Hernández fue llevada a la clínica esa misma noche.
Era la madre de Lucas, una mujer delgada que trabajaba limpiando en la mansión Mendoza desde hacía seis años. Llegó temblando, creyendo que la iban a despedir o acusar por lo que su hijo había hecho en el cementerio.
Gabriel la recibió en una sala privada.
"Su hijo salvó a mi hija", dijo.
Sofía rompió a llorar.
"Yo le dije que no fuera. Tenía miedo."
"¿Miedo de quién?"
Sofía miró hacia la puerta.
"De la señora Patricia."
Gabriel sintió que el nombre ya no pertenecía a su esposa, sino a una amenaza.
"Elena dijo algo sobre usted."
Sofía palideció.
"¿Qué dijo?"
"Que Patricia quería ocultarme algo de Sofía."
La mujer se cubrió la boca.
"No quería que usted lo supiera así."
Gabriel se puso de pie lentamente.
"¿Saber qué?"
Sofía sacó de su bolso un viejo sobre. Dentro había una fotografía de Gabriel doce años atrás, en una gala benéfica. A su lado estaba una joven enfermera.
Gabriel la reconoció.
"Sofía..."
Ella asintió.
"Nos conocimos antes de que usted se casara con Patricia. Usted no sabía que yo quedé embarazada."
Gabriel no podía respirar.
Lucas, sentado junto a su madre, bajó la mirada.
Sofía continuó:
"Cuando intenté contactarlo, Patricia ya estaba en su vida. Ella interceptó mis cartas. Después apareció en mi casa con abogados. Me dijo que si hablaba, me quitaría a mi hijo."
Gabriel miró a Lucas.
El niño que había salvado a Elena.
El niño al que sus hombres habían tirado al barro.
Su hijo.
"Lucas es mío?", preguntó con la voz rota.
Sofía lloró en silencio.
"Sí."
Gabriel sintió que la habitación se inclinaba.
Patricia no solo había intentado matar a Elena.
También había ocultado a su primer hijo durante años.
"¿Por qué trabajabas en mi casa?"
"Porque era la única forma de verlo de lejos. De asegurarme de que Lucas estuviera cerca de su padre, aunque usted no lo supiera."
Gabriel se cubrió el rostro con una mano.
Cada respuesta destruía otra parte de su vida.
La policía arrestó al Dr. Rivas al amanecer. Al principio negó todo, pero cuando los investigadores encontraron transferencias desde una cuenta de Patricia, confesó.
Patricia le había pagado para declarar muerta a Elena sin hacer pruebas completas.
¿Por qué?
Porque Elena había encontrado una caja de cartas escondida en el vestidor de Patricia.
Cartas de Sofía.
Fotografías de Lucas.
Pruebas de una vida que Patricia había borrado para conservar su posición en la familia Mendoza.
Elena había amenazado con contárselo a su padre.
Esa misma noche recibió la pastilla.
Cuando Gabriel escuchó la confesión, no gritó.
No golpeó paredes.
Solo caminó hasta la sala donde Patricia esperaba, escoltada por dos agentes.
Ella levantó la cara, intentando llorar.
"Gabriel, yo lo hice por nuestra familia."
Él la miró como si viera a una desconocida.
"No. Lo hiciste porque mi hija descubrió que mi hijo existía."
Patricia perdió la voz.
Los agentes se acercaron.
Gabriel añadió:
"Y porque una niña de ocho años tuvo más valor que tú."









