La Niña Que Sintió La Mano De Su Padre En El Ataúd
Capítulo 4 - El hombre que vino a terminar el trabajo
El reloj era un pequeño despertador azul con forma de luna que Gabriel había comprado para Lucía.
Nadie sabía que tenía un compartimento oculto.
Dentro había una memoria USB.
Elena regresó a casa acompañada por un detective de confianza. Encontraron archivos bancarios, mensajes internos y grabaciones de reuniones.
Todo apuntaba a Marcos.
Pero había algo peor.
Un archivo de audio fechado el día de la supuesta muerte de Gabriel.
La voz de Marcos era clara.
“Una vez que Gabriel desaparezca, Elena firmará la transferencia. Estará demasiado rota para leer.”
Elena sintió náuseas.
Marcos no solo quería matar a su hermano.
Planeaba utilizar su muerte para robar la empresa.
Aquella noche, mientras Gabriel seguía ingresado, Marcos llegó al hospital.
Traía flores.
Actuaba como un hermano devastado que acababa de recibir un milagro.
“Gracias a Dios estás vivo”, dijo entrando en la habitación.
Gabriel lo miró.
“Qué extraño. Pensé que te decepcionaría.”
Marcos se quedó quieto.
La puerta se cerró detrás de él.
El detective estaba dentro.
También Elena.
Marcos intentó mantener la calma.
“No sé qué significa esto.”
Elena colocó el USB sobre la mesa.
Su rostro cambió.
Solo un segundo.
Pero fue suficiente.
“Gabriel estaba investigando algo antes de enfermar”, dijo ella.
Marcos sonrió.
“Está confundido. Después de todo lo que pasó…”
Gabriel levantó la mano.
“Escuché tu voz.”
Marcos dejó de sonreír.
Entonces sacó algo del bolsillo.
Una jeringa.
No llegó a usarla.
El detective lo derribó antes de que pudiera acercarse a la cama.
Elena gritó.
Gabriel observó a su hermano caer al suelo.
Marcos siguió luchando hasta que vio la memoria USB.
Entonces entendió.
Todo había terminado.









